lunes, 22 de julio de 2013

Countermapping (tres poemas sobre idiomas, territorios e identidades)






# 1

Huir de las palabras  Exiliarse
del mapa al que nos unen  Explorar
los (h)usos diferentes de la lengua
¿La clave?  El pragmatismo : un instrumento 
es simplemente eso : un instrumento
¿Mirar el mapa o ver el territorio?
¿Cruzarlo o hacer nuestros los colores?
De nuevo: hay que huir de las palabras
del mapa al que nos unen de la absurda
creencia en que son más que coordenadas


#2

Más claro : ser consciente de los límites
del mapa  De que sólo dicen dónde
estamos pero nunca quiénes somos


#3

La esquina de los mapas  No  Mejor :
esos fragmentos blancos de papel
al borde de las páginas entre un
pedazo del terreno y el siguiente
Allí donde unos bordes arbitrarios
no deciden quién eres donde puedes
mirar hacia ambos lados ser ninguno


* * *

Los dos primeros poemas de esta serie fueron publicados, aunque en orden diferente, en la plaquette #5 de la serie "Poemas de la chica de la curva", titulada CartoGrafías y publicada por COLMO Colectivo el diciembre pasado. El tercero, inédito hasta ahora, es la continuación natural de la (mini)serie, la cual espero sea el embrión de un futuro libro de poemas dedicado a reflexionar sobre las relaciones entre el lenguaje, el territorio y la identidad.

martes, 9 de julio de 2013

"La Nave", en la revista "Hélice"




En el artículo "¿Es posible escribir poesía de ciencia ficción? Breves reflexiones  a partir del poemario La Nave de José Pablo Barragán", publicado en la revista HéliceAlberto García-Teresa incluye una maravillosa reseña de La Nave, la cuarta, según mis cuentas.

Copio y pego a continuación:


[...] Entonces, siguiendo esos razonamientos, sólo podríamos encontrarnos verdadera ciencia ficción en una poesía de principios narrativos. Sin embargo, como ejercicio lírico, la poesía de ciencia ficción igualmente permite la construcción de textos que sólo pueden ser enunciados desde un punto de partida de ciencia ficción (por ejemplo, un robot que vuelque sus sentimientos o un individuo que comparta sus impresiones ante situaciones sólo creadas desde un ámbito de la ciencia ficción). En ese terreno, de hecho, es donde se presentan más posibilidades para la poesía de ciencia ficción, en mi opinión, en cuanto a que corresponde a particularidades exclusivas suyas.


La editorial El Gaviero continúa apostando por este difícil género con decisión y valentía. No en vano, además de la edición del citado Que la fuerza te acompañe y una serie de postales-poemas (algunas francamente destacables, como la de Raúl Quinto), hicieron público un «SciFi Manifiesto» con una serie de afirmaciones sobre la capacidad de la poesía de ciencia ficción. En esta ocasión, nos ofrecen un poemario completo brillante, en una cuidada edición: La Nave, de José Pablo Barragán. El autor se maneja bien en la gran variedad de metros y extensiones, desde haikus a largas piezas, que conforman los 25 poemas del libro. Barragán no emplea signos de puntuación, aunque sí emplea las mayúsculas que corresponderían tras cada punto. Combinado con los encabalgamientos, logra, de esta manera, crear un ritmo inquietante, acorde con los mundos que recoge.
De La Nave se debe destacar, especialmente, que la concisión lírica aporta una gran potencia y una descomunal sugerencia, pues en pocos versos se vislumbra toda una sociedad, todo un mundo. Ese es uno de sus mayores aciertos, el potenciar al máximo el «sentido de la maravilla». Además, se debe resaltar la gran precisión de sus descripciones. Barragán realiza juegos líricos con elementos de ciencia ficción, desde premisas sólo posibles dentro del género, sin perder un ápice las posibilidades expresivas de ambos; poesía y ciencia ficción. Por ello, José Pablo Barragán esgrime esta herramienta hábilmente, huyendo casi siempre de registros narrativos, manifestando la expresión lírica de los habitantes de esas realidades posibles.

El libro se compone de dos partes. El primer conjunto se titula «Las islas (Distopías)», y ofrece una serie de textos que no dan pie a la esperanza, y en los que sobresale la angustia y el desasosiego. Por otro lado, la cita de Tomás Salvador que abre el volumen y la misma mención en el título del poemario a La Nave, una de las novelas de ciencia ficción española más destacadas, ya nos coloca en la senda de una tradición rica y fértil, que José Pablo Barragán sabe aprovechar haciéndola propia; avanzando desde ella y no sólo recreándola. Esto ocurre de manera explícita en el segundo grupo de textos del libro, denominado «La nave (Homenajes)». En estas piezas, realmente, los homenajes constituyen, en el fondo, el empleo de escenarios de ciencia ficción ya creados para escribir poesía desde ellos. Así, consigue una expresión lírica de los personajes de esas obras, al mismo tiempo que los reinterpreta y, en definitiva, los enriquece. En ese sentido, esos poemas no buscan el guiño cómplice del lector (o sólo de manera muy puntual), sino que operan de manera autónoma. En algunos de ellos, además, el autor maneja extraordinariamente la tensión. En otros, juega con giros sorpresivos, que lo acercan al microrrelato.

Con todo ello, José Pablo Barragán consigue
un poemario perturbador, un conjunto de poemas 
excepcional. La Nave, por tanto, resulta una obra absolutamente recomendable, y que demuestra que sí, que es posible escribir poesía de ciencia ficción, y de gran calidad.


viernes, 5 de julio de 2013

Richard Matheson en "La Nave"






El último hombre vivo

El fuego está lamiendo los últimos renglones
del Ulysses de Tennyson Ayer quemé la Eneida
Me asomo a la ventana El ocaso desliza
sus dedos color sangre sobre los rascacielos

Hace ya varios meses que patrullan las calles
con sus verdes camisas con sus capuchas negras
Mis noches se han llenado de sus cantos de muerte
de las ráfagas súbitas de los kalashnikov

Me quedan pocos libros en las estanterías
Apenas dos semanas quemándolos despacio
Además estoy harto y cansado de esconderme
Por eso esta mañana dejé la puerta abierta

Recorro con la vista los estantes famélicos
Escojo con cuidado: los Sonetos de Shakespeare
Me siento en el sillón y abró el volumen
Ya vienen Ya los oigo subir por la escalera

* * *

J.P. Barragán, La Nave, El Gaviero 2012