martes, 31 de diciembre de 2013

Las lecturas de 2013


Aunque cada vez le puedo dedicar menos tiempo a este pobre blog, no quiero dejar de cumplir, un año más, con mi pequeña tradición de hacer un pequeño resumen de las lecturas que más me han interesado a lo largo del año. Así que aquí están las lecturas del año 2013:


En lo que respecta a la novela, tengo que decir que 2013 ha sido para mí el año de la literatura hispanoamericana. Entre los que he leído y releído hay autores ya consagrados, como Vargas Llosa, Rulfo o Carpentier; y escritores contemporáneos, más o menos jóvenes, más o menos en alza, como Alejandro Zambra, Andrés Neuman, Martín Kohan, o Yuri Herrera. Si tuviera que quedarme con una de las novelas que he leído, me quedaría quizá con Dos veces junio, de Martín Kohan, donde, con un lenguaje sobrio y lúcido, se narran algunos episodios de la dictadura argentina en boca de uno de los soldados que participó en ellos. 


En lo que respecta al ensayo, me quedo con En nombre de Franco, de Arcadi Espada, donde narra la historia de Ángel Sanz Briz, el diplomático español que salvó a decenas de judíos húngaros en el Budapest sitiado de la II Guerra Mundial, todo ello con el apoyo explícito de un régimen franquista que, por cuestiones de realpolitik (entre otras), no dudó en ayudar a los judíos con el mismo fervor con el que los hubiera entregado a los nazis antes de que el curso de la guerra virara a favor de los aliados. Polémicas aparte, creo que Espada es uno de los mejores prosistas españoles contemporáneos. Esa idea común de que está en contra de la literatura es completamente falsa, sólo está en contra de literaturizar la realidad para que salga más atractiva en los periódicos. También me gustaría destacar Ese idioma raro y poderoso, de Iban Zaldua, un divertido y clarificador estado de la cuestión de la literatura vasca; y El Narco. Inside Mexico's Criminal Insurgency, del periodista inglés Ioan Grillo, un aterrador relato de las guerras mexicanas de la droga que se han llevado por delante a más de cincuenta mil personas en la última década. 


Por último, en cuanto a la poesía, y como me pasa siempre, he leído pocos poemarios completos, pero muchos poemas sueltos. De los primeros, me quedo con la Poesía última de amor e enfermidade, de Lois Pereiro. Un poeta magnífico, desgraciadamente poco conocido fuera de Galicia por el mero hecho de escribir en gallego (y también marginado allí hasta hace muy poco tiempo, por no haberse ocupado nunca de los temas que le interesaban al establishment literario gallego).

¡Feliz 2014! 

lunes, 22 de julio de 2013

Countermapping (tres poemas sobre idiomas, territorios e identidades)






# 1

Huir de las palabras  Exiliarse
del mapa al que nos unen  Explorar
los (h)usos diferentes de la lengua
¿La clave?  El pragmatismo : un instrumento 
es simplemente eso : un instrumento
¿Mirar el mapa o ver el territorio?
¿Cruzarlo o hacer nuestros los colores?
De nuevo: hay que huir de las palabras
del mapa al que nos unen de la absurda
creencia en que son más que coordenadas


#2

Más claro : ser consciente de los límites
del mapa  De que sólo dicen dónde
estamos pero nunca quiénes somos


#3

La esquina de los mapas  No  Mejor :
esos fragmentos blancos de papel
al borde de las páginas entre un
pedazo del terreno y el siguiente
Allí donde unos bordes arbitrarios
no deciden quién eres donde puedes
mirar hacia ambos lados ser ninguno


* * *

Los dos primeros poemas de esta serie fueron publicados, aunque en orden diferente, en la plaquette #5 de la serie "Poemas de la chica de la curva", titulada CartoGrafías y publicada por COLMO Colectivo el diciembre pasado. El tercero, inédito hasta ahora, es la continuación natural de la (mini)serie, la cual espero sea el embrión de un futuro libro de poemas dedicado a reflexionar sobre las relaciones entre el lenguaje, el territorio y la identidad.

martes, 9 de julio de 2013

"La Nave", en la revista "Hélice"




En el artículo "¿Es posible escribir poesía de ciencia ficción? Breves reflexiones  a partir del poemario La Nave de José Pablo Barragán", publicado en la revista HéliceAlberto García-Teresa incluye una maravillosa reseña de La Nave, la cuarta, según mis cuentas.

Copio y pego a continuación:


[...] Entonces, siguiendo esos razonamientos, sólo podríamos encontrarnos verdadera ciencia ficción en una poesía de principios narrativos. Sin embargo, como ejercicio lírico, la poesía de ciencia ficción igualmente permite la construcción de textos que sólo pueden ser enunciados desde un punto de partida de ciencia ficción (por ejemplo, un robot que vuelque sus sentimientos o un individuo que comparta sus impresiones ante situaciones sólo creadas desde un ámbito de la ciencia ficción). En ese terreno, de hecho, es donde se presentan más posibilidades para la poesía de ciencia ficción, en mi opinión, en cuanto a que corresponde a particularidades exclusivas suyas.


La editorial El Gaviero continúa apostando por este difícil género con decisión y valentía. No en vano, además de la edición del citado Que la fuerza te acompañe y una serie de postales-poemas (algunas francamente destacables, como la de Raúl Quinto), hicieron público un «SciFi Manifiesto» con una serie de afirmaciones sobre la capacidad de la poesía de ciencia ficción. En esta ocasión, nos ofrecen un poemario completo brillante, en una cuidada edición: La Nave, de José Pablo Barragán. El autor se maneja bien en la gran variedad de metros y extensiones, desde haikus a largas piezas, que conforman los 25 poemas del libro. Barragán no emplea signos de puntuación, aunque sí emplea las mayúsculas que corresponderían tras cada punto. Combinado con los encabalgamientos, logra, de esta manera, crear un ritmo inquietante, acorde con los mundos que recoge.
De La Nave se debe destacar, especialmente, que la concisión lírica aporta una gran potencia y una descomunal sugerencia, pues en pocos versos se vislumbra toda una sociedad, todo un mundo. Ese es uno de sus mayores aciertos, el potenciar al máximo el «sentido de la maravilla». Además, se debe resaltar la gran precisión de sus descripciones. Barragán realiza juegos líricos con elementos de ciencia ficción, desde premisas sólo posibles dentro del género, sin perder un ápice las posibilidades expresivas de ambos; poesía y ciencia ficción. Por ello, José Pablo Barragán esgrime esta herramienta hábilmente, huyendo casi siempre de registros narrativos, manifestando la expresión lírica de los habitantes de esas realidades posibles.

El libro se compone de dos partes. El primer conjunto se titula «Las islas (Distopías)», y ofrece una serie de textos que no dan pie a la esperanza, y en los que sobresale la angustia y el desasosiego. Por otro lado, la cita de Tomás Salvador que abre el volumen y la misma mención en el título del poemario a La Nave, una de las novelas de ciencia ficción española más destacadas, ya nos coloca en la senda de una tradición rica y fértil, que José Pablo Barragán sabe aprovechar haciéndola propia; avanzando desde ella y no sólo recreándola. Esto ocurre de manera explícita en el segundo grupo de textos del libro, denominado «La nave (Homenajes)». En estas piezas, realmente, los homenajes constituyen, en el fondo, el empleo de escenarios de ciencia ficción ya creados para escribir poesía desde ellos. Así, consigue una expresión lírica de los personajes de esas obras, al mismo tiempo que los reinterpreta y, en definitiva, los enriquece. En ese sentido, esos poemas no buscan el guiño cómplice del lector (o sólo de manera muy puntual), sino que operan de manera autónoma. En algunos de ellos, además, el autor maneja extraordinariamente la tensión. En otros, juega con giros sorpresivos, que lo acercan al microrrelato.

Con todo ello, José Pablo Barragán consigue
un poemario perturbador, un conjunto de poemas 
excepcional. La Nave, por tanto, resulta una obra absolutamente recomendable, y que demuestra que sí, que es posible escribir poesía de ciencia ficción, y de gran calidad.


viernes, 5 de julio de 2013

Richard Matheson en "La Nave"






El último hombre vivo

El fuego está lamiendo los últimos renglones
del Ulysses de Tennyson Ayer quemé la Eneida
Me asomo a la ventana El ocaso desliza
sus dedos color sangre sobre los rascacielos

Hace ya varios meses que patrullan las calles
con sus verdes camisas con sus capuchas negras
Mis noches se han llenado de sus cantos de muerte
de las ráfagas súbitas de los kalashnikov

Me quedan pocos libros en las estanterías
Apenas dos semanas quemándolos despacio
Además estoy harto y cansado de esconderme
Por eso esta mañana dejé la puerta abierta

Recorro con la vista los estantes famélicos
Escojo con cuidado: los Sonetos de Shakespeare
Me siento en el sillón y abró el volumen
Ya vienen Ya los oigo subir por la escalera

* * *

J.P. Barragán, La Nave, El Gaviero 2012


lunes, 8 de abril de 2013

"La Nave" aterriza en Iowa City




Me alegra anunciar que el próximo sábado 13 de abril haré una presentación de La Nave en Iowa City, como parte de la First Annual University of Iowa World Language Graduate Organization Conference

Estaré compartiendo mesa con Rosario Mérida, buena amiga y una de las alumnas del Master en Escritura Creativa en Español de la University of Iowa, y que presentará también su libro de poemas Esperando a Elia

Nuestra presentación será a las 2:30pm, en la Boardroom 2390 del University Capitol Centre de Iowa City. Allí os esperamos a los que andéis en este rinconcito del otro lado del charco.


martes, 5 de marzo de 2013

Iowa Literaria: presentación y reseña


Acaba de echar a andar la revista Iowa Literaria, que parte con el firme propósito de convertirse en una de las revistas de referencia en los Estados Unidos en el campo de la creación literaria en español. Me alegra decir que he colaborado en su primer número con una reseña del poemario Arquitectura yo, de Josep M. Rodríguez, publicado el año pasado por la editorial Visor. 

domingo, 24 de febrero de 2013

"La Nave" en "la vidanoexiste"






Parece que van apareciendo más reseñas de La Nave. Copio y pego aquí la tercera, aparecida en el blog lavidanoexiste, a cargo de Antonio Mochón.  Podéis acceder a ella directamente pinchando en la imagen.
 
 
* * *

La nave, José Pablo Barragán

 
La nave
José Pablo Barragán
El Gaviero Ediciones, 2012
 
Tras visionar cualquier telediario, entre sucesos, crónicas deportivas o políticas (estos días el gran debate sobre el estado de la nación), habría que preguntarse si la ciencia ficción no es en definitiva un componente estructural de toda narrativa, incluida la de nuestra existencia. La nueva realidad y su lenguaje propio, esa construcción cómplice de los medios y las instancias de poder difuso, se lo pone difícil a nuestro optimismo antropológico. Aquella suspensión de la verdad que admitía como buenos los taxis voladores de Blade Runner. La misma que hoy no tiene más remedio que admitir el apocalipsis seriado desde el sofá, en HD. La ciencia ficción está pasando una dura prueba: la de medirse con una realidad difícil de batir que hace que los relatos distópicos, de cándidos ejercicios de imaginación, se conviertan en inquietantes reflejos de nuestro tiempo.

Sea como sea, material narrativo y, ahora, también poético con La nave, de José Pablo Barragán, poeta sin problemas para versificar lo que le echen. En el poema “Soylent Green” se atreve con la actualización del clásico “Amor constante más allá de la muerte” en lo que vendría a ser un principio de ensayo sobre Quevedo y el materialismo. El alarde versificador tiene como colofón el poema “Tiempo y tiempos”, una versión ­­–traducción literaria– de “Tempo e tempi” de Montale.

Hecatombes, realidad virtual o mutaciones no son nada comparados con la imagen de un funcionario registrando la memoria del universo y completando así el mayor de los expolios, pues supone desposeernos de lo único que nos pertenece: nuestra muerte. El no-tiempo en el que se desarrollan estos poemas resulta que es el nuestro. Por eso La nave, además de maravilla científica, es una morada humana (Tomás Salvador, autor de La nave, primera novela española de ciencia ficción) para quien busca refugio de esa epidemia llamada felicidad de las masas. Los modernos dispositivos de placer (Lipovetsky) hacen realidad el mito romántico de la evasión a un paraje exótico o al menos algún sitio lo suficientemente alejado. Todo vale en la causa común de este gran simulacro, el último remanso en el que confiar y tener fe. “Por un precio asequible hacemos realidad todos sus sueños”: nuestros mitos convertidos en mercadotecnia. El grado más alto de consumo: consumimos nuestra propia historia.

“Mi vida son recuerdos implantados”, esta versión del verso machadiano, pasado por Philip K. Dick y mezclado con Ridley Scott, nos da idea del lugar donde nos sitúan los poemas de ciencia ficción de José Pablo Barragán: en el presente atemporal. El tiempo que predijo Eliot con sus hombres huecos convertido en la sospecha de si no estaremos ya hechos de recuerdos implantados. Las redes sociales, con Facebook a la cabeza, suponen el inicio de la impostura que nos cambia la ilusión de libertad por soledad. Aprender este nuevo lenguaje que nos dice supone manosear la mentira. Y esto no nos hará más libres, sino más perversos.
El Gaviero sabe moverse bien en lo limítrofe. Quizás porque en los límites es donde corremos el riesgo de encontrarnos.


IMPOSTOR

We are the hollow men
T.S. Eliot

Esos huesos fundidos por el láser
que yacen ante mí fueron un día
mis huesos o eso hicieron que creyera
los científicos locos funcionarios
u oscuros oficiales del ejército
que vertieron cadenas de ADN
en el núcleo de un óvulo vacío
con quién sabe qué sádicos propósitos

No soy más que un fantasma una quimera
surgida de un matraz
en un laboratorio de genómica

Mi vida son recuerdos implantados
Nunca estuve en París No hubo aquel muro
junto al que descubrí cómo sabían
los besos a los quince
Mi hermana no murió en un accidente
jamás se entrelazaron nuestras manos
 


 

domingo, 27 de enero de 2013

"La Nave" en "Revista de Letras"



Tengo el placer de anunciar que la segunda reseña de La Nave ha aparecido, a cargo de Agustín Calvo Galán, en la Revista de Letras.  Podéis encontrarla en este enlace.

Actualización: copio y pego la reseña a continuación.

* * *

La nave. José Pablo Barragán
El Gaviero Ediciones (Almería, 2012)
Mi padre y yo, un western. Juan Manuel Gil
El Gaviero Ediciones (Almería, 2012)
Sin que sirva de precedente, voy a reseñar dos libros de una tajada, y no porque cada uno de estos libros no se merezca una reseña en solitario, sino porque ambos, con sus diferencias evidentes, presentan algunas características comunes: la principal, por supuesto, es que han sido editados por El Gaviero Ediciones, una editorial almeriense de pequeñas dimensiones pero de grandísima sabiduría estética y literaria (no me canso de recordarlo siempre que tengo oportunidad). Otra característica de ambos libros es generacional, pues los dos autores han entrado hace poco en la treintena. Y, además, en ambos libros encontramos una poesía novedosa, que abre las costuras de la poesía tradicional y que, a su vez, es capaz de generar varios niveles de lectura, así como de incorporar la ironía y la sonrisa como forma de armarse de razones críticas frente a la realidad que nos ha tocado vivir. Pero, vayamos por partes.
 
 
Por un lado nos encontramos con el libro La nave de José Pablo Barragán, donde la poesía se adentra en los confines gloriosos de una invención imaginativa y donde la ciencia-ficción es tomada no tanto como género, sino como contexto para hablar de temas actuales -y siempre universales- como la libertad, el paso del tiempo, la sociedad, el viaje, la muerte… y, por encima de todo, del amor y las relaciones entre personas.
El libro se divide en dos partes diferenciadas, pero que dialogan entre sí, con los títulos de “Las islas” y “La nave”. “Las islas” se presentan como “distopías” (palabra que se usa como antónimo de utopías), espacios inventados (aislados) donde se desarrolla esa sociedad indeseada que no es otra cosa que la nuestra, donde no hace falta alejarnos demasiado en el tiempo y en el espacio para comprender que el peor de los mundos es posible y están en el nuestro.
La segunda parte, “La nave”, se presenta con el subtítulo de “homenajes”; en ella podemos encontrar una multiplicidad de referencia literarias y/o cinematográficas de lo más variadas -principalmente relacionadas con la ciencia ficción- que sirven de magnífica excusa al autor para elaborar retratos de personajes o recrear situaciones no evidentes que nos serán familiares, extrañamente familiares:
 
No hay nada más hermoso que tu cuello
temblando si lo rozan mis pseudópodos
 
En definitiva José Pablo Barragán crea una poesía fresca, llena de referencias e interpretaciones, con un estilo aparentemente sencillo pero que cuida las formas al detalle, trabajando la expresión escrita desde una creatividad alejada de estereotipos y, por tanto, muy personal.
 
 
 
Por otro lado, el libro de Juan Manuel Gil, con ese niño disfrazado de cowboy en una portada que tan estupendamente ha captado la estética de las novelitas de western que aún podemos encontrar en los kioscos -a las que se refiere el propio autor y que, al parecer, solía leer su padre con gran fruición cuando él era una niño- nos despierta, ya a simple vista, una simpatía y una ternura incondicional. Sin duda, en este pequeño gran libro se cruzan muchos caminos, y permite, al igual que el libro de José Pablo Barragán, varios niveles de lectura. De entrada nos encontramos con esa referencia estética a una literatura popular que apela directamente a nuestra infancia y, por tanto, a nuestra emotividad, y al adentrarnos en el libro descubrimos que se divide en 68 diálogos entre el autor y su padre, 68 joyas, 68 disparos certeros, 68 síntesis vivenciales repletas de una ironía y de una sinceridad extraordinarias, que podemos enmarcar en un diálogo generacional más amplio y, donde la familia, esa entidad que las instituciones religiosas que no la practican se quieren arrogar, se reafirma como raíz referencial de primer orden para los individuos:
48
Mi padre: Hoy me han preguntado si eres poeta.
Yo: ¿Y qué has contestado?
Mi padre: Que son rumores.
En ambas obras la ironía y el humor son muestra no sólo de amena creatividad sino sobre todo de inteligencia. Las jóvenes generaciones de poetas toman referencias nuevas, no evidentes, y las mezclan a su gusto con las tradiciones literarias heredadas, tanto populares como clásicas o vanguardistas -sin rehuir de ninguna-, para crear obras personales y contemporáneas, y que permitirán, -sería deseable-, a nuevas generaciones de lectores acercarse a la poesía. Tal vez, recordar al niño que fuimos todos, y el que no quería ser indio quería ser vaquero o quería ser astronauta, nos harán disfrutar aún más tanto de estas obras como de la vida misma.
 
Agustín Calvo Galán
http://proyectodesvelos.blogspot.com

miércoles, 9 de enero de 2013

Un poema de Javier Moreno



Es difícil no cortarse con las aristas de las cosas.  Hay que saber esquivar los vértices.  El resultado es una danza como las que practicaban las muchachas cretenses, una especie de mnemotecnia corporal que permitió a Teseo salir indemne del laberinto.  Vivir es una sucesión de gymnopedias.  Y sin embargo conviene entrar en algunos cuerpos sin ovillo, sin claves de acceso.  Como tú hay islas acogedoras donde quebrar el aliento en esa danza bajo las sábanas, donde olvidar por un instante que no es posible esquivar al mostruo.

* * *

Javier Moreno, Acabado en diamante, La Garúa 2009