lunes, 12 de noviembre de 2012

Veteran's day



Ayer fue el día de los Veteranos en Estados Unidos: a las 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918 se firmó el Armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial.  En esta noticia leo acerca de las conmemoraciones y me entero de que en febrero murió la que estaba considerada la última veterana superviviente de la Gran Guerra, una británica que se alistó en el ejército con 17 años y trabajó como camarera en una base de la RAF.  Y eso me trae a la cabeza un poema que escribí hace unos años, mientras trataba de armar un poemario sobre ciencia y poesía, que al final acabó virando hacia la ciencia-ficción y dando origen a La Nave.  El poema, digo, lo escribí cuando aún quedaban vivos algunos veteranos más, y en él trataba de plasmar mi asombro ante el hecho de que una parte de aquel mundo tan alejado de nosotros siguiera viva en sus memorias y sus retinas.  Al final se quedó fuera del poemario, pero me ha apetecido rescatarlo hoy.  El título que llevaba, no muy brillante, era Contradicciones:


¿No te parece amor que es imposible
que compartan la misma densidad 
molecular los mismos atributos
los átomos de oxígeno y nitrógeno
que conforman el aire que respiran
en este mismo instante
Bill Gates (que ha presentado
hace apenas dos meses
su novísimo software Windows Nova®
dotado de interfaces más dinámicas
y nuevas herramientas multimedia
que la anterior versión no poseía)
y los cerca de quince veteranos
de la I Guerra Mundial que sobreviven
centenarios decrépitos borrosos
en oscuros sillones con tapetes
de ganchillo y mantitas de lana en las rodillas
(mientras la lenta lengua del Alzheimer
convierte en agua sucia
la noche lateral de los fusiles
los ecos de Verdún desde las playas
la brasa del pitillo en las trincheras)?