jueves, 29 de diciembre de 2011

Las lecturas de 2011

Un año más, al igual que en 2009 y 2010, cuelgo aquí una pequeña entrada sobre los libros más interesantes/llamativos/recomendables que he leído este año.  A ver si el señor Supiot, que fue el que me metió el gusanillo de hacer estas cosas, se anima este año también y así de paso le da un poco de vidilla a su blog, al que tiene un poco abandonado últimamente.  


En cuanto a la narrativa, el puesto más destacado es sin duda para Verano, la tercera parte de la autobiografía novelada de J.M. Coetzee.  No me extiendo en explicar de qué trata el libro, porque ya hice una reseña en su momento, que podéis encontrar aquí.  También hice ya un par de anotaciones (ésta y ésta) sobre la otra gran novela (por así llamarla) que he leído este año, El Danubio, de Claudio Magris, y podía haber hecho muchas más, porque da para ello, pero no era cuestión de convertir el blog en un monográfico sobre el italiano.  También he leído Los detectives salvajes, la novela que se supone, junto con 2666, el opus magnus de Roberto Bolaño.  En ella se narran, a través de múltiples personajes, las aventuras de dos letraheridos afincados en el México de los 70, Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, que se lanzan a la búsqueda de una  poetisa mexicana cuasi-mítica, Cesárea Tinajero, en una búsqueda que se prolonga durante veinte años por México, Estados Unidos, Israel, España y varios escenarios más.  He de decir, sin embargo, que me ha gustado menos que otras obras de Bolaño, como Estrella distante o La literatura nazi en América.  Por último, y aunque sólo sea por lo que tiene que ver con la génesis de mi próximo y homónimo libro, tengo que hablar de La Nave, de Tomás Salvador, cuya relectura estoy acabando en estos días.  La Nave es la primera novela española de ciencia-ficción y, para mi gusto, una de las mejores que conozco.  La cosa es como sigue: en el siglo XXIV, la humanidad lanza al espacio una enorme nave con más de 3000 tripulantes, con la intención de establecer colonias en otros mundos.  Sin embargo, la nave se sale de la ruta programada y queda vagando perdida en el espacio durante 700 años.  A lo largo de esos siete siglos y como consecuencia de una serie de revueltas, la civilización sufre una enorme regresión y los tripulantes acaban viviendo como hombres del medievo dentro de la maravilla científica que es la Nave.  En ese momento comienza la novela, que narra la historia de Shim, un hombre al que su deseo de conocimiento acaba condenando a ser expulsado desde las cubiertas superiores de la Nave, donde aún reina la civilización, hasta las oscuras cubiertas inferiores, donde viven los primitivos y misteriosos whit.


En poesía, me quedo con un único libro: Sobre unas ruinas encontradas, de Pablo López Carballo.  Un libro magnífico, volcado en la reflexión sobre la propia poesía y el hecho creativo en general, y que trata constantemente de salvar el abismo que hay entre las ideas y el lenguaje, desde la profunda consciencia de que es una tarea imposible.


Acabo con dos recomendaciones en el campo del ensayo.  La primera, Proust y la neurociencia, de Jonah Lehrer.  La tesis del autor, un joven neurocientífico dedicado a la divulgación, es que determinados artistas han sido capaces, por medio de una extraordinaria combinación de pensamiento e intuición, de hacer importantes descubrimientos que mucho después han sido certificados por los científicos.  Por ejemplo, Marcel Proust, por medio de la profunda reflexión a la que tuvo que entregarse para componer En busca del tiempo perdido, habría anticipado algunas de las teorías que actualmente se manejan para explicar los mecanismos neurológicos que se ocupan de la memorización.  Especialmente interesantes son los capítulos dedicados a la "revolución" musical de Stravinski y a los experimentos literarios de Gertrude Stein, porque explican la necesidad de que surjan periódicamente movimientos de vanguardia que obliguen a nuestras neuronas a reajustarse y que permiten que las artes se renueven.  En cualquier caso, y aunque no estoy muy de acuerdo con sus tesis, me parece que este libro es un ejemplo del camino de acercamiento a y colaboración con la ciencia que deberían tomar los estudios literarios en España, en lugar de seguir revolcándose en fangales oscurantistas y pseudocientíficos.  La segunda recomendación, y con esto acabo, es The Better Angels of our Nature, del psicólogo y lingüista Steven Pinker, en cuya lectura aún estoy metido.  Se trata de una controvertida historia de la violencia cuya principal tesis es que, en contra de lo que pueda parecer, vivimos en el menos violento de todos los mundos sucesivos en que ha vivido la humanidad desde sus orígenes.  No me extiendo más sobre ella, porque cuando la acabe tengo previsto dedicarle una entrada en Aquí fue Troya, el blog de divulgación histórica en el que colaboro y que os invito a visitar.

¿Y qué habéis leído vosotros?

viernes, 9 de diciembre de 2011

"La Nave" zarpa



Tengo el placer de comentar que el año que viene saldrá a la calle mi segundo poemario, La Nave, gracias a la labor de Ana Santos y Pedro J. Miguel, responsables de la editorial El Gaviero.  Está bien, Lugares comunes ya empezaba a sentirse solo, ahí en su rincón de la columna.  

La Nave es un poemario dedicado a la ciencia-ficción, una de mis obsesiones literarias.  Hace ya tiempo, al poco de iniciar este blog, publiqué aquí algunos de los poemas que la forman.  Recupero ahora uno de ellos, que es además el poema que abre el libro:


Las islas 

El precio de ser libre es estar solo 

Da igual tratar de amor o de política 

Por eso nos exilian Apartadas
 estas islas de todo son el último 
refugio para el hombre que desprecia 
la unánime avenencia del cardúmen
 la placidez calcárea del coral 

Estas islas que son remotos ángulos 
encajonados entre los glaciares
 que rugen desgarrándose y la toba 
volcánica ya fósil Estas islas 
donde llueve a diario y hace frío 
y hay poco de qué hablar y sólo a veces 
si la carne lo exige nos amamos 
con furia y silenciosos Estas islas 


Los otros cuatro que colgué son: 1984, Trafalgar Square, Habitación 101 y La garra del raptor.  El resto, en la versión impresa, que ya que el libro es cortito no voy a destriparlo todo aquí.