martes, 18 de octubre de 2011

Un soneto de Shakespeare



Soneto I


De lo que es bello ansiamos la simiente,
la rosa de hermosura, que no muera,
que cuando se marchite finalmente
lleve en sí su memoria su heredera.


Mas tú, en tus claros ojos concentrado,
en ti un fuego alimentas de tus venas,
llevando el hambre al silo más colmado,
tú mismo tu enemigo, por ti penas.


Tú que eres hoy adorno de las tierras
y anuncias solo la estación florida,
en carne propia tu semilla entierras
y te haces polvo a fuerza de ahorrar vida.


Apiádate del mundo: que tu rosa
no la devores tú, sino la fosa.




* * *


Versión de José Pablo Barragán.  El original, aquí.

viernes, 14 de octubre de 2011

Cámara de gas



Al principio fue algo breve y nebuloso, más cercano al tacto o al olfato que a la vista.  De pronto, subiendo la escalera, un peso terrorífico en las manos, como si en lugar de fruta y mortadela hubiera piedra y yunques en las bolsas de la compra, y luego un gusto a barro y sangre seca al fondo de la lengua.  O, en el trastero, sentir durante dos o tres segundos las manos atadas a la espalda y un agua helada hiriendo los tobillos.

Después se fue volviendo más preciso, más largo, más frecuente.  Recuerdo el coche convirtiéndose en un tren, la ventanilla en un hueco entre dos tablas, la calle y los semáforos en los campos helados de Polonia.  Por fin irrumpió en casa: mi cuarto se fue haciendo un barracón, mi cama una litera compartida con seis presos escuálidos.

El último lugar ha sido el baño.  Mañana, cuando encuentren mi cuerpo en la bañera, dirán que fue un desmayo y que me ahogué.  Y no podrán saber, como yo sé, que no va a ser el agua lo que anegue mis pulmones, ni la pera de mi ducha la que miren mis ojos antes de nublarse.

lunes, 10 de octubre de 2011

Un poema de Luis Bagué




De construcción


                                         The deconstruction appeals to no higher
                                         logical principle or superior reason
                                                                                        Jonathan Culler


                                         Exegi monumentum aere perennius
                                                                                              Horacio




Cuando la arquitectura de los sueños
ha producido monstruos de hormigón,
es preciso mudarse de metáfora
(ya que no de paisaje)
y recorrer los tópicos
que intuye la experiencia
y que el amor confirma:
cimentar las ideas, amueblar
las palabras
y empezar a vivir por el tejado.
Quisiéramos también
edificar la historia,
ladrillo tras ladrillo,
y levantar la casa de la edad.


Habitarla
apenas cuesta nada.
                                         Un solo verso
o, como mucho, dos:
construir un monumento
que no destruya el tiempo ni el cemento.




Luis Bagué, Página en construcción, Visor, Madrid 2011


* * *


Esa rima final, y en consonante ...


La foto está sacada de aquí, cuarta parte de una serie dedicada a la arquitectura de pesadilla.

jueves, 6 de octubre de 2011

La oreja de San Pedro y la reunión del Sanedrín



Copio de la solapa: «La parte principal de Gesta Romanorum, poemario de estirpe elotiana, recompone los últimos días de la vida de Cristo desde la perspectiva de los personajes que la habitaron.»  

Siempre me han gustado las microrreconstrucciones históricas en los poemas, como las que hacen Eliot y Cavafis.  Por eso compré Gesta Romanorum, con la certeza casi total de que me gustaría.  Así es, efectivamente, al menos con los poemas que he leído.  No puedo decir lo mismo, sin embargo, de la traducción.  La cosa iba por el buen camino hasta que llegué al tercer poema del libro, titulado Meditazione nell'orto, donde me encuentro con esto:

E l'orto non ancora invaso, l'orecchio ancora saldo,

que queda traducido como:

Y el huerto aún non invadido, el oído todavía resistente,

¿El oído todavía resistente?  ¿No se referirá más bien l'orecchio a la oreja del soldado, la que Pedro corta con su espada cuando vienen a prender a Jesucristo?  Bueno, me digo, será algún juego de palabras italiano que yo no entiendo.  Pero cuatro versos más abajo el voto de confianza que acabo de dar al traductor salta en pedazos:

far le prove con Anna e con Pilato,

que traduce como:

hacer pruebas con Ana y Pilatos,

¿Con Ana?  Y quién será Ana, me pregunto.  Y me paso un rato dándole vueltas a la cabeza tratando de descubrir quién es Ana, pensando que, joder, no hace tantos años del colegio de monjas y las clases de religión y que debería acordarme.  Hasta que se me enciende una bombillita en la cabeza y una visita a la Wikipedia italiana confirma mis sospechas.  Anna es Anás, uno de los sumos sacerdotes del Sanedrín, junto a Caifás, que condenaron a muerte a Jesucristo.  ¿Cómo es posible traducirlo como Ana?  Me da que aquí no hay juegos de palabras que valgan.  Es, a todas luces, un error muy grave: alguien que traduce un poemario sobre los últimos días de Cristo debería tener unas mínimas nociones de historia sagrada.  


En fin, quiero pensar que ha sido un error de corrección, porque me consta que a veces los correctores se pasan de listos y dejan mal a los autores de los libros.  Si no lo es, es un error muy grave, que echa por tierra lo que, por otro lado, es una edición físicamente magnífica, de una editorial, Vaso Roto, a la que habrá que tener muy en cuenta en el futuro.

domingo, 2 de octubre de 2011

Un poema de Giovanni Raboni



Timori della Maddalena
Ho paura del legno e della rupe,
ho paura del corpo, del nervo lacerato,
dei tendini recisi, ho paura della luce,
ho paura del sasso che chiuderà la tua porta,
ho paura del vento e delle voci, ho paura
del corvo che ti mangerà, ho paura del lupo
che troverà le tue ossa, ho paura
che tu sia morto e tutte le notti
avrò paura che tu mi baci di gelo
e mi tiri i piedi sotto il lenzuolo.


Temores de la Magdalena
Tengo miedo del leño y de la roca,
tengo miedo del cuerpo, del nervio lacerado,
de los tendones rotos, tengo miedo de la luz,
tengo miedo de la piedra que cerrará tu puerta,
tengo miedo del viento y de las voces, tengo miedo
del cuervo que te coma, tengo miedo del lobo
que encontrará tus huesos, tengo miedo
de que estés muerto y cada noche
tendré miedo de tus besos helados
y de que me tires de los pies bajo la sábana.




Giovanni Raboni, Gesta Romanorum, Vaso Roto, Madrid—México 2011.